MONTAÑA RUSA

 

“La primavera, la sangre altera” . Y algo de razón tiene este refrán popular… Y es que esta estación tiene un poder transformador profundo, tanto en la naturaleza como en nosotros. Del frío invierno, cuando la energía tiende a ir hacia dentro, hacia el recogimiento y la interiorización, se produce una transición hacia la expansión, hacia el color y la luz. A veces, esta transición nos desconcierta ya que no es lineal y, hasta que se ajusta lo externo con lo interno, es posible sentirse en una especia de montaña rusa. Un día hace calor, otro frío, un día te sientes vital otro decaído,  emocionalmente alterado o interiormente movido. Si en algún momento te sientes así, trata de parar y reconectar con tu esencia de forma sencilla. Puede ser poniendo la atención en tu respiración, pero también a través de rituales cotidianos como planchar, lavar los platos, doblar la ropa o lavarte los dientes. Pon toda tu atención en esas actividades y sentirás cómo vuelves a conectar con tu centro, con tu energía, con todo lo que eres. Abonarás el terreno para que se dé un espectacular florecimiento.
¡Bienvenida primavera!