¡Bienvenido invierno!

Como le pasa a mucha gente, era de las que no celebraba la llegada del invierno. Notaba cómo mi energía bajaba, llegaba la melancolía, pillaba todos los resfriados del mundo y trataba de hibernan hasta que vislumbraba los primeros rayos de sol y flores que apuntaban que la primavera ¡estaba ya devuelta!

Asociaba el invierno al frío, a la escasez de luz, a la tristeza y al decaimiento, en lugar de hacerlo al calor de hogar, la serenidad o la regeneración que trae consigo.

La palabra invierno viene del latín “hibernum”. Se trata de un periodo de regeneración, en el que tanto la naturaleza como los seres vivos se interiorizan. Disminuye la actividad vital, muchos animales hibernan y las plantas concentran la energía en sus raíces. Es un periodo de descanso, de reflexión, en el que la naturalezase reconstruye internamente. Una época de crecimiento interior, previa al resurgir de la primavera. Durante la estación invernal los días son cortos, las noches largas, y las temperaturas, bajas. Se acentúa la oscuridad y la sensación de vacío y profundidad. Hace unos años aprendí que, frente a este panorama, era necesario reforzarse tanto física como interiormente, y descubrí que la única manera de hacerlo era cuidándome debidamente. Aquí os dejo algunos hábitos y trucos saludables para disfrutar de estabonita estación:

Gana energía: el cuerpo humano precisa de una mayor reserva de energía en invierno. Esto no quiere decir que debamos ingerir más cantidad de alimentos y desequilibrar nuestra dieta, pero sí cambiar la naturaleza de éstos. Incluír más cereales integrales como el trigo sarraceno, la quinoa, el arroz, también legumbres, que son carbohidratos complejos que aumentan la energía. Comer verduras de raíz que es donde se acumulan los nutrientes estos meses -zanahorias, remolachas, nabos, hinojos, cebollas, puerros, etc- y las propies de temporada -coles, alcachofas, etc- No abusar de la fruta y, si se toma, que sea de temporada y en compota. Evitar alimentos crudos y aquellos de naturaleza fría, puesto que el cuerpo no los asimila bien, y tratar los alimentos con cocciones lentas, largas y acuosas, en forma de sopas, guisos o horneados. Añadir ajos, jengibre, pimienta negra, clavo y basílico para aumentar la sensación de calor en el cuerpo. Otros alimentos muy nutritivos para esta época del año son el sésamo negro, las castañas, nueces, avellanas y almendras.

Muévete: si bien no es la mejor época para realizar ejercicio cardiovascular e intenso con el que se suda, puesto que consume demasiada energía, sí es bueno realizar prácticas que movilicen tu energía y te ayuden a segregar endorfinas -la conocida como 2hormona de la felicidad”- que facilita estados de buen humor y refuerza el sistema inmunológico. El yoga es un escelente aliado para lograrlo, al mismo tiempo que te pone en forma físicamente, permite que reconectes con tu energía y serenes tu mente. A través de estiramientos físicos y técnicas de respiración, el yoga une el plano físico con el interior. Practícalo un mínimo de dos veces por semana y notarás que te sientes más activo, enérgico y de buen humor, al mismo tiempo que te relajas y bajan tus niveles de estrés, ¡manteniendo los virus a raya!

Oxigénate: respiramos de 10 a 15 veces por minuto, pero apenas tenemos conciencia de ello. Con el frío, encogemos y encorsetamos nuestra respiración, lo que provoca que los mecanismos que ayudan las bacterias, virus e impurezas del aire que inhalamos se paralicen, y quedemos expuestos a enfermedades y a un mal funcionamiento del sistema respiratorio, inmunológico, digestivo y nervioso. La prácitca de algunas técnicas permiten expander la respiración, eliminar tensiones y guardar la energía en nuestro interior durante el invierno. Cada mañana, haz 10 respiraciones profundas por la nariz, que te permitan expandir los pulmones, reforzar las defensas y mejorar la concentración.

Regenérate: de acuerdo con la medicina tradicional china, el más importante principio para estar sano en invierno es el cang (almacenamiento). La energía, que es la encargada de mantener el cuerpo caliente y activo, se consume cuando se está despierto y s econserva cuando se duerme. Para almacenar energía en invierno es preciso dormir mucho y adecuar los horarios a la energía del sol. Tratar de dormir el máximo de horas posible puesto que es durante el descanso nocturno cuando segregamos melatonina, la hormona producida por la gádula pineal del cerebro, que regula los ciclos de sueño. Además, es cuando las células del organismo se regneran y nuestro sistema se recupera de la actividad diaria.

Cultiva amor: el invierno es una excelente época para relacionarse con los seres queridos, para dedicarles tiempo y afecto. Cultivar las relaciones humanas enriquece y aumenta nuestra energía. En las culturas agrarias ancestrales, el invierno era una época para reunirse con la familia, junto al fuego, para degustar platos nutritivos y almacenar la comida de los meses venideros. ¿Por qué no mantener esta maravillosa tradición?


0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario